sábado, 2 de febrero de 2013

La batalla de los sonrientes


Es una de las especies más carismáticas a nivel mundial, es fácilmente reconocible porque fácilmente se asocia con las vacaciones, la playa y el descanso. Se trata de los flamencos rosados y su enigmática sonrisa. Sin embargo, aunque para las personas poco familiarizadas con estos animales los asocien fácilmente con los cálidos y exuberantes ambientes tropicales, estos animales viven en ambientes bastante agresivos, como son las charcas de agua hipersalina de poca profundidad.

Existen seis especies de flamencos en varias partes del mundo, como en Chile, el centro de África, Paquistán y el Caribe. Las seis especies de flamenco pertenecen al género Phoenicopterus, ya que, debido al color rosado que tienen, se le asocio con el Ave Fenix, esa misteriosa ave de la mitología egipcia que resurge de sus propias cenizas, majestuosa y radiante.

Personalmente los flamencos no me parecen bonitos, tienen unas patas largas y delgadas poco graciosas, su cuello largo no tiene la misma gracia que tiene el cuello de los cisnes, incluso son poco aerodinámicos al momento del vuelo. Sin embargo, su intenso color rosa y sus rituales de cortejo los convierten en una especie carismática. Pero lo más extraño de estos animales es la forma del pico. Como se alimentan de cabeza, el maxilar superior es más delgado que el inferior por lo que da la impresión de que siempre están sonriendo.

Los flamencos como muchas otras especies en nuestro país se encuentran amenazadas por las actividades humanas. Son diferentes los factores que ponen en peligro la existencia de estas aves tan atractivas.

Como sucede con muchas otras especies, la principal amenaza es la pérdida de hábitat por las actividades humanas. Este fenómeno se debe a la construcción de centros urbanos que cambian el uso de suelo con su correspondiente contaminación del agua, auditiva y de residuos sólidos. En el Puerto de Sisal, en Yucatán, es muy evidente como la mancha urbana amenaza los humedales donde los flamencos se alimentan, además, todo el humedal es un tiradero a cielo abierto.

Otra amenaza es la actividad turística, la observación de estas aves es una actividad rentable, pero debe hacerse de forma organizada para no alterar a las poblaciones. Los flamencos son animales muy nerviosos y basta con que uno lance la voz de alarma para que toda la población emprenda el vuelo y en algunos casos, pueden irse del sitio por varios meses.

Afortunadamente existen organizaciones como "Niños y Crías A.C." que se han preocupado por conservar a estos animales a través de su Programa Integral para la Protección del Flamenco Rosa del Caribe. Esta asociación, a través de actividades como la construcción de zonas de anidación en Áreas Naturales Protegidas como Ria Celestún y Ria Lagartos, han logrado recuperar las poblaciones de flamencos.

Es muy recomendable visitar a estos organismos por tres razones, en primer lugar se puede disfrutar de una vista extraordinaria y de la tranquilidad que transmiten las poblaciones de flamencos, en segundo lugar es una fuente de ingresos para los habitantes de esos lugares; y en tercer lugar, es una forma de favorecer la conservación de estas simpáticas aves.

Es por eso que estas aves sonrientes están librando una batalla por su sobrevivencia en contra de la extinción y por el momento, parece ser que van ganando, pero no por mucho tiempo.