México es un país privilegiado ya que la diversidad biológica y cultural que hay en su territorio pocas veces puede ser comparada con otros lugares del mundo. Es un país con grandes cantidades de recursos naturales ya que está ubicado en una zona tropical, posee una franja costera amplia, en su territorio hay varias cadenas montañosas y su extensión territorial se acerca a los dos millones de kilómetros cuadrados. Todas las características anteriores han ocasionado la formación de una gran cantidad de ambientes y por lo tanto, de muchas especies de organismos que están adaptados a habitar esos espacios.
Al reflexionar sobre la riqueza biológica que existe en México es lógico pensar que las ciencias relacionadas con los seres vivos tienen prioridad para los políticos y empresarios interesados en aprovechar y conservar la esta riqueza natural. Sin embargo, esto no es así. En México son pocas las universidades que están interesadas en impulsar la investigación científica relacionada con las ciencias biológicas, el gobierno federal no proporciona el apoyo suficiente para que se realice la investigación científica, una muestra de ello es la cantidad de dinero que se dedica a esta actividad. Mientras que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recomienda que el gobierno destine el 1% del Producto Interno Bruto (PIB) al desarrollo de la investigación científica, en México no se destina más del 0.4% del PIB.
¿A qué se debe que el apoyo al desarrollo científico y tecnológico en México sea tan escaso? La falta de interés en la ciencia es un fenómeno reciente o es añejo? Pero lo más importante ¿se puede revertir? Como persona interesada en el estudio de los fenómenos vivos me he planteado las preguntas anteriores desde hace mucho tiempo, además conozco a personas que también están interesadas en la ciencia y las preguntas anteriores son un común denominador.
Tal vez las respuestas a estas preguntas se remontan hasta los orígenes mismos de la sociedad mexicana. Dicho de otra forma, la falta de interés por la ciencia en nuestra sociedad tiene su origen en la forma en que la sociedad mexicana se ha desarrollado a lo largo de su historia, y tal vez sea muy difícil si no es que imposible revertir la tendencia que ha prevalecido desde hace cinco siglos sin pagar un precio muy alto.
Los primeros pobladores del territorio ahora ocupado por la República Mexicana eran pueblos o tribus independientes unas de otras, cada una con sus propias ideologías, prácticas religiosas y organización política y social independiente. Si bien algunos de estos pueblos ocupaban territorios grandes, no podemos afirmar que juntos formaban un país tal y como lo concebimos hoy en día.
Estos pueblos como los mayas,los mexicas o los totonacas, desarrollaron técnicas muy avanzadas para la construcción de sus asentamientos y pirámides, conocían muy bien el movimiento delas estrellas y por lo tanto calculaban muy bien el paso del tiempo, lo que les permitía predecir de forma bastante aceptable el paso de las temporadas climáticas. Además, conocían muy bien la forma de utilizar plantas medicinales para tratar diferentes padecimientos como la diebates o las afecciones respiratorias. Gracias a los huesos encontrados en diferentes sitios arqueológicos es posible encontrar huesos que soldaron durante un tiempo e incluso huellas de cirugías practicadas con sorprendente habilidad. En pocas palabras, diferentes pueblos prehispánicos desarrollaron diferentes técnicas exitosas a lo largo del tiempo, lo que sin duda redundó en una prosperidad para sus habitantes y en una mejor calidad de vida.
A pesar de estos avances tecnológicos, no es posible asegurar que los pueblos prehispánicos hicieran ciencia tal y como la conocemos hoy en día. Las razones son muchas,pero una de las más importantes radica en la importancia que asignaban a sus deidades en el control y funcionamiento de su mundo. Dicho de otra forma, para ellos los dioses dominaban la naturaleza y en muchos sentidos, actividades estaban encaminadas a mantener contentos a sus deidades y de esta forma recibir sus favores mediante mejores cosechas, salud, así como mantener alejadas a las calamidades como las enfermedades infecciosas o los desastres naturales. Una de las principales características de la ciencia es la son las explicaciones lógicas y razonables, alejadas de fuerzas sobrenaturales, por lo tanto, hasta antes de la colonia, no había en los pueblos prehispánicos nada parecido a lo que hoy conocemos como ciencia.
Con la llegada de los conquistadores españoles también llegó una nueva forma de pensar. Como muchos autores ya han mencionado, la conquista no solo fue territorial y material, también fue espiritual y por supuesto, tecnológica. En el año 1551 se funda la Real y Pontificia Universidad de México,misma que en un principio tuvo como modelo a la Universidad de Salamanca. Es importante señalar que por aquellos años España era un país católico y, por decirlo de alguna forma, muy conservador. España era un país alejado de los avances científicos que se presentaban en otros lugares de Europa como en Italia, Holanda o Inglaterra. En esos lugares tenían lugar cambios en la forma de interpretar a la naturaleza mediante movimientos intelectuales como El Renacimiento o El Humanismo, sin embargo, España y la Nueva España estaban alejados de esas nuevas corrientes de pensamiento progresistas, por el contrario, las ideas católicas y conservadoras eran las predominantes, y como es bien sabido, esa corriente de pensamiento nunca ha sido del todo favorable al desarrollo del pensamiento científico.
A pesar de las propias instituciones educativas, en la Nueva España tuvieron lugar muchas aportaciones científicas y tecnológicas. En Geología se desarrollaron nuevos métodos para la extracción de oro y plata; en medicina la herbolaria tuvo un importante papel en el mantenimiento de la salud, prueba de ellos es el Códice De la Cruz - Badiano, en donde se sintetizó el conocimiento de medicina tradicional de aquella época. Mención especial merece Carlos de Sigüenza y Góngora, quien fue una de las mentes más prolíficas de aquellos, realizó varios aportes en astronomía entre ellos un libro en donde explicaba el origen de los cometas, señalando que estos fenómenos astronómicos no son presagios de calamidades ni nada por el estilo.
Después de la Guerra de Independencia, el panorama de la ciencia no mejoró. Durante ese periodo México estaba buscando la forma de consolidarse como país, varios proyectos políticos se disputaban el poder, algunas veces de forma pacífica y las más de forma violenta. Si bien se había conseguido la independencia de España, las instituciones como la iglesia y los grupos de poder conservaron sus privilegios. Esto originó que la ciencia pasara a segundo o a tercer plano, relegándose solamente a esfuerzos individuales.
La principal disputa se dio entre conservadores y liberales. Durante los breves lapsos de tiempo en que los liberales accedían al poder se emprendían breves proyectos que muchas veces ni siquiera llegaban a un año cuando nuevamente se presentaba el cambio en la política y esos pequeños esfuerzos eran echados abajo. Un ejemplo de como las instituciones científicas eran presas de la volatilidad política fue el Observatorio Astronómico Nacional. Cuando el presidente Benito Juárez llegó al poder decidió abrir esta institución y dotarla de equipo, ubicándolo en el Castillo de Chapultepec. Cuando llegó Maximiliano como Emperador de México estableció su residencia en ese mismo castillo, por lo que el Observatorio fue desmantelado y posteriormente reubicado en el Palacio Nacional. A la caída del Imperio el Observatorio Astronómico Nacional volvió a ubicarse en el Castillo de Chapultepec.
Con la llegada del Porfiriato, México comenzó un periodo de relativa paz social, Porfirio Díaz logró negociar con los diferentes actores políticos tales como el clero, los conservadores, los liberales y las potencias extranjeras. La ciencia logró también un breve periodo de bonanza. Si bien, los científicos mexicanos no hicieron grandes aportaciones teóricas a la ciencia mundial, si se busco explotar los recursos naturales por ejemplo en la minería y la agricultura. Se crearon institutos médicos para combatir las enfermedades más comunes como las infecciosas y del mismo modo se crearon instituciones educativas como la Escuela Nacional Preparatoria.
Cabe mencionar que si bien la ciencia mexicana de esos años estaba al servicio de la explotación de los recursos naturales, Alfonso L. Herrera realizó una de las aportaciones científicas más significativas desde el punto de vista teórico, la "teoría de la plasmogenia". Esta teoría intenta explicar como se originó la vida en el planeta utilizando únicamente el conocimiento químico de aquel entonces, sin la intervención de elementos sobrenaturales o extraterrestres.
Durante la Revolución Mexicana, muchas de las instituciones que se habían creado durante el porfiriato fueron desmanteladas, pero una vez que comenzó a pacificarse el país comenzaron a crearse nuevas instituciones científicas, como la Escuela de Altos Estudios que posteriormente se convertiría en la Universidad Nacional. José Vasconcelos, un personaje polémico, realizó esfuerzos importantes para alfabetizar a la población apoyándose en la propia Universidad.
Por aquellos años se presentó una de las disputas más amargas y decisivas que haya presenciado la ciencia en México y más específicamente para la ciencias biológicas. Los protagonistas del pleito fueron Isaac Ochoterena y Alfonso L. Herrera. Ochoterena fue un maestro rural que se interesó por el estudio de los seres vivos. Sus publicaciones son numerosas y llegó a tener gran influencia en los círculos científicos, su principal interés estaba en realizar investigaciones aplicadas que ayudaran al país a salir del atraso social en el que se encontraba. Herrera, farmaceutico de profesión, tenía una visión diferente, pensaba que simplemente se tenía que realizar investigación científica sin importar si era básica o aplicada.
La disputa consistía en imponer su visión por encima de la otra y finalmente quien ganó fue Ochoterena. Esto representó un duro golpe a la ciencia mexicana, pues desde el punto de vista de un servidor, es un error dividir a la ciencia en básica o aplicada, la ciencia debe ser una sola y no se debe obligar a los científicos a inclinarse por un lado o el otro, esa es la única forma en que la ciencia puede contribuir al desarrollo de una sociedad.
Con la llegada del partido político que encabezó la presidencia de la república durante más de setenta años también llegó un periodo de estabilidad económica y social. Pronto se vio la necesidad de que el país contara con científicos y técnicos bien preparados que respondieran a las necesidades del país. Solo por poner un ejemplo, después de la expropiación petrolera por parte del gobierno del presidente Lázaro Cárdenas, las empresas petroleras extranjeras se llevaron a los técnicos calificados para operar los pozos de petróleo, de esta forma el gobierno se quedó con el petróleo pero no había personal suficiente para extraerlo. Problemas como el anterior intentaron ser solucionados con la apertura de escuelas de educación superior que pretendían ser formadores de jóvenes calificados para desarrollar trabajos altamente especializados, tal es el caso del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Desde un punto de vista muy personal, el IPN ha superado con mucho sus objetivos iniciales.
Como muchas de las acciones de los diferentes gobiernos mexicanos, las políticas públicas parecen hacerse sobre las rodillas, respondiendo más a las situaciones coyunturales que a un verdadero proyecto de nación, tal es el caso del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) dependiente de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Después de los lamentables y sangrientos hechos de Tlatelolco en donde una manifestación estudiantil fue reprimida de forma sangrienta, el diálogo entre el gobierno y los intelectuales se vio fracturado. Una de las vías que el gobierno construyó para reestablecer el diálogo con el mundo académico fue la construcción del CONACyT. Sin embargo, durante mucho tiempo este consejo solo era un elefante blanco, con oficinas muy lujosas pero cuyos dirigentes no tenían ni la menor idea de como hacer ciencia.
Durante los años más recientes, si bien se han creado más instituciones educativas y de carácter científico, el dinero que el Gobierno Mexicano destina a la ciencia no es suficiente. El número de científicos per capita es muy bajo comparado con países desarrollados y la situación parece que no va a mejorar en el corto y mediano plazo. Varias de las universidades sufren de "inanición presupuestal", prueba de ello es la necesidad de reducir las plazas de docentes investigadores ya que buena parte de su presupuesto es destinado a pagar pensiones en lugar de ser utilizado en el equipamiento de laboratorios o el desarrollo de proyectos de investigación.
Con una supuesta guerra contra las drogas que ha resultado ser más bien una guerra fratricida, se ha favorecido desde el punto de vista presupuestal a la seguridad pública para combatir a los delincuentes mediante las armas. Se pretende detener a la criminalidad matando a los delincuentes o metiéndolos a la cárcel, lo que ha resultado muy costoso y poco efectivo. Hasta ahora la única estrategia que ha funcionado es la vía de la educación, la prevención y la rehabilitación.
Los primeros pobladores del territorio ahora ocupado por la República Mexicana eran pueblos o tribus independientes unas de otras, cada una con sus propias ideologías, prácticas religiosas y organización política y social independiente. Si bien algunos de estos pueblos ocupaban territorios grandes, no podemos afirmar que juntos formaban un país tal y como lo concebimos hoy en día.
Estos pueblos como los mayas,los mexicas o los totonacas, desarrollaron técnicas muy avanzadas para la construcción de sus asentamientos y pirámides, conocían muy bien el movimiento delas estrellas y por lo tanto calculaban muy bien el paso del tiempo, lo que les permitía predecir de forma bastante aceptable el paso de las temporadas climáticas. Además, conocían muy bien la forma de utilizar plantas medicinales para tratar diferentes padecimientos como la diebates o las afecciones respiratorias. Gracias a los huesos encontrados en diferentes sitios arqueológicos es posible encontrar huesos que soldaron durante un tiempo e incluso huellas de cirugías practicadas con sorprendente habilidad. En pocas palabras, diferentes pueblos prehispánicos desarrollaron diferentes técnicas exitosas a lo largo del tiempo, lo que sin duda redundó en una prosperidad para sus habitantes y en una mejor calidad de vida.
A pesar de estos avances tecnológicos, no es posible asegurar que los pueblos prehispánicos hicieran ciencia tal y como la conocemos hoy en día. Las razones son muchas,pero una de las más importantes radica en la importancia que asignaban a sus deidades en el control y funcionamiento de su mundo. Dicho de otra forma, para ellos los dioses dominaban la naturaleza y en muchos sentidos, actividades estaban encaminadas a mantener contentos a sus deidades y de esta forma recibir sus favores mediante mejores cosechas, salud, así como mantener alejadas a las calamidades como las enfermedades infecciosas o los desastres naturales. Una de las principales características de la ciencia es la son las explicaciones lógicas y razonables, alejadas de fuerzas sobrenaturales, por lo tanto, hasta antes de la colonia, no había en los pueblos prehispánicos nada parecido a lo que hoy conocemos como ciencia.
Con la llegada de los conquistadores españoles también llegó una nueva forma de pensar. Como muchos autores ya han mencionado, la conquista no solo fue territorial y material, también fue espiritual y por supuesto, tecnológica. En el año 1551 se funda la Real y Pontificia Universidad de México,misma que en un principio tuvo como modelo a la Universidad de Salamanca. Es importante señalar que por aquellos años España era un país católico y, por decirlo de alguna forma, muy conservador. España era un país alejado de los avances científicos que se presentaban en otros lugares de Europa como en Italia, Holanda o Inglaterra. En esos lugares tenían lugar cambios en la forma de interpretar a la naturaleza mediante movimientos intelectuales como El Renacimiento o El Humanismo, sin embargo, España y la Nueva España estaban alejados de esas nuevas corrientes de pensamiento progresistas, por el contrario, las ideas católicas y conservadoras eran las predominantes, y como es bien sabido, esa corriente de pensamiento nunca ha sido del todo favorable al desarrollo del pensamiento científico.
A pesar de las propias instituciones educativas, en la Nueva España tuvieron lugar muchas aportaciones científicas y tecnológicas. En Geología se desarrollaron nuevos métodos para la extracción de oro y plata; en medicina la herbolaria tuvo un importante papel en el mantenimiento de la salud, prueba de ellos es el Códice De la Cruz - Badiano, en donde se sintetizó el conocimiento de medicina tradicional de aquella época. Mención especial merece Carlos de Sigüenza y Góngora, quien fue una de las mentes más prolíficas de aquellos, realizó varios aportes en astronomía entre ellos un libro en donde explicaba el origen de los cometas, señalando que estos fenómenos astronómicos no son presagios de calamidades ni nada por el estilo.
Después de la Guerra de Independencia, el panorama de la ciencia no mejoró. Durante ese periodo México estaba buscando la forma de consolidarse como país, varios proyectos políticos se disputaban el poder, algunas veces de forma pacífica y las más de forma violenta. Si bien se había conseguido la independencia de España, las instituciones como la iglesia y los grupos de poder conservaron sus privilegios. Esto originó que la ciencia pasara a segundo o a tercer plano, relegándose solamente a esfuerzos individuales.
La principal disputa se dio entre conservadores y liberales. Durante los breves lapsos de tiempo en que los liberales accedían al poder se emprendían breves proyectos que muchas veces ni siquiera llegaban a un año cuando nuevamente se presentaba el cambio en la política y esos pequeños esfuerzos eran echados abajo. Un ejemplo de como las instituciones científicas eran presas de la volatilidad política fue el Observatorio Astronómico Nacional. Cuando el presidente Benito Juárez llegó al poder decidió abrir esta institución y dotarla de equipo, ubicándolo en el Castillo de Chapultepec. Cuando llegó Maximiliano como Emperador de México estableció su residencia en ese mismo castillo, por lo que el Observatorio fue desmantelado y posteriormente reubicado en el Palacio Nacional. A la caída del Imperio el Observatorio Astronómico Nacional volvió a ubicarse en el Castillo de Chapultepec.
Con la llegada del Porfiriato, México comenzó un periodo de relativa paz social, Porfirio Díaz logró negociar con los diferentes actores políticos tales como el clero, los conservadores, los liberales y las potencias extranjeras. La ciencia logró también un breve periodo de bonanza. Si bien, los científicos mexicanos no hicieron grandes aportaciones teóricas a la ciencia mundial, si se busco explotar los recursos naturales por ejemplo en la minería y la agricultura. Se crearon institutos médicos para combatir las enfermedades más comunes como las infecciosas y del mismo modo se crearon instituciones educativas como la Escuela Nacional Preparatoria.
Cabe mencionar que si bien la ciencia mexicana de esos años estaba al servicio de la explotación de los recursos naturales, Alfonso L. Herrera realizó una de las aportaciones científicas más significativas desde el punto de vista teórico, la "teoría de la plasmogenia". Esta teoría intenta explicar como se originó la vida en el planeta utilizando únicamente el conocimiento químico de aquel entonces, sin la intervención de elementos sobrenaturales o extraterrestres.
Durante la Revolución Mexicana, muchas de las instituciones que se habían creado durante el porfiriato fueron desmanteladas, pero una vez que comenzó a pacificarse el país comenzaron a crearse nuevas instituciones científicas, como la Escuela de Altos Estudios que posteriormente se convertiría en la Universidad Nacional. José Vasconcelos, un personaje polémico, realizó esfuerzos importantes para alfabetizar a la población apoyándose en la propia Universidad.
Por aquellos años se presentó una de las disputas más amargas y decisivas que haya presenciado la ciencia en México y más específicamente para la ciencias biológicas. Los protagonistas del pleito fueron Isaac Ochoterena y Alfonso L. Herrera. Ochoterena fue un maestro rural que se interesó por el estudio de los seres vivos. Sus publicaciones son numerosas y llegó a tener gran influencia en los círculos científicos, su principal interés estaba en realizar investigaciones aplicadas que ayudaran al país a salir del atraso social en el que se encontraba. Herrera, farmaceutico de profesión, tenía una visión diferente, pensaba que simplemente se tenía que realizar investigación científica sin importar si era básica o aplicada.
La disputa consistía en imponer su visión por encima de la otra y finalmente quien ganó fue Ochoterena. Esto representó un duro golpe a la ciencia mexicana, pues desde el punto de vista de un servidor, es un error dividir a la ciencia en básica o aplicada, la ciencia debe ser una sola y no se debe obligar a los científicos a inclinarse por un lado o el otro, esa es la única forma en que la ciencia puede contribuir al desarrollo de una sociedad.
Con la llegada del partido político que encabezó la presidencia de la república durante más de setenta años también llegó un periodo de estabilidad económica y social. Pronto se vio la necesidad de que el país contara con científicos y técnicos bien preparados que respondieran a las necesidades del país. Solo por poner un ejemplo, después de la expropiación petrolera por parte del gobierno del presidente Lázaro Cárdenas, las empresas petroleras extranjeras se llevaron a los técnicos calificados para operar los pozos de petróleo, de esta forma el gobierno se quedó con el petróleo pero no había personal suficiente para extraerlo. Problemas como el anterior intentaron ser solucionados con la apertura de escuelas de educación superior que pretendían ser formadores de jóvenes calificados para desarrollar trabajos altamente especializados, tal es el caso del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Desde un punto de vista muy personal, el IPN ha superado con mucho sus objetivos iniciales.
Como muchas de las acciones de los diferentes gobiernos mexicanos, las políticas públicas parecen hacerse sobre las rodillas, respondiendo más a las situaciones coyunturales que a un verdadero proyecto de nación, tal es el caso del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) dependiente de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Después de los lamentables y sangrientos hechos de Tlatelolco en donde una manifestación estudiantil fue reprimida de forma sangrienta, el diálogo entre el gobierno y los intelectuales se vio fracturado. Una de las vías que el gobierno construyó para reestablecer el diálogo con el mundo académico fue la construcción del CONACyT. Sin embargo, durante mucho tiempo este consejo solo era un elefante blanco, con oficinas muy lujosas pero cuyos dirigentes no tenían ni la menor idea de como hacer ciencia.
Durante los años más recientes, si bien se han creado más instituciones educativas y de carácter científico, el dinero que el Gobierno Mexicano destina a la ciencia no es suficiente. El número de científicos per capita es muy bajo comparado con países desarrollados y la situación parece que no va a mejorar en el corto y mediano plazo. Varias de las universidades sufren de "inanición presupuestal", prueba de ello es la necesidad de reducir las plazas de docentes investigadores ya que buena parte de su presupuesto es destinado a pagar pensiones en lugar de ser utilizado en el equipamiento de laboratorios o el desarrollo de proyectos de investigación.
Con una supuesta guerra contra las drogas que ha resultado ser más bien una guerra fratricida, se ha favorecido desde el punto de vista presupuestal a la seguridad pública para combatir a los delincuentes mediante las armas. Se pretende detener a la criminalidad matando a los delincuentes o metiéndolos a la cárcel, lo que ha resultado muy costoso y poco efectivo. Hasta ahora la única estrategia que ha funcionado es la vía de la educación, la prevención y la rehabilitación.
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