lunes, 24 de junio de 2013

La mola

La naturaleza, incluido el cuerpo humano, es compleja y sorprendente, a pesar de lo cual está muy lejos de ser considerada como perfecta. Toda esa complejidad y belleza al final de cuentas es el producto de la evolución, una evolución que continúa y está muy lejos de detenerse. No concibo en mi mente un ser vivo que esté diseñado de forma perfecta, quizá sería un organismo sin enfermedades y su desarrollo no presentaría ningún defecto o problema. Sin embargo, como somos el resultado de la evolución, existen muchas complicaciones y problemas que debemos enfrentar a lo largo de nuestra vida. La aparición de cáncer, enfermedades autoinmunes y malformaciones, son solo ejemplos de una variedad muy amplia de los problemas a los que se debe enfrentar una persona desde el día de su concepción hasta la muerte.

Uno de los ejemplos más dramáticos a los que se debe enfrentar un humano desde el momento mismo de la unión del óvulo con el espermatozoide es la Enfermedad Trofoblástica Gestacional, comúnmente conocida como embarazo molar o simplemente: la mola. Existen por lo menos tres variedades de embarazo molar, una de ellas es la mola hidatidiforme (MH) que se caracteriza por el crecimiento de tipo tumoral de las células de la placenta, específicamente las vellosidades coriónicas, este crecimiento se asemeja a un racimo de uvas, de hecho, la palabra hidatidiforme significa racimo de uvas en latín.

En la MH parcial existe la presencia de un feto, sin embargo, las células de las vellosidades coriónicas se desarrollan de forma anormal como el ya mencionado racimo de uvas. Existe otra variedad de la enfermedad que se llama MH completa, en ese caso no existe un feto, solo es la masa en forma de racimo de uvas. Una tercera variedad de la enfermedad es la invasora, se le llama así porque tiende a invadir otros tejidos y convertirlos en tumores que rápidamente se convierten en neoplasias muy agresivas.

Existen varios síntomas que pueden ayudar a identificar cuando se está en presencia de un embarazo molar, el primero de ellos es un sangrado abundante, vómito excesivo y una concentración alta de la hormona Gonadotropina  Coriónica. Hoy en día, el empleo del ultrasonido es la herramienta más efectiva para saber si se está en presencia de un embarazo molar. En las imágenes de ultrasonido, en lugar de observar las estructuras características de un feto se observan muchas esferas, que obviamente, son anormales.

¿Cuáles son las causas de esta condición? Realmente no se conocen con precisión, hay quienes sospechan que algunos genes son los responsables pero aún no está claro. Lo que si se sabe es que hay ciertos factores que hacen a una mujer propensa a estos embarazos. Por ejemplo, se sabe que las mujeres mayores de 40 años tienen más posibilidades de presentarlo, del mismo modo si una mujer ya presentó una mola, existen muchas posibilidades de que en sus embarazos siguientes también desarrolle embarazos molares.

De esta forma quiero ejemplificar que el cuerpo humano es muy complejo y existe muchos factores involucrados en el desarrollo, pero no es una máquina perfecta, por el contrario, debido a la enorme cantidad de factores, las posibilidades de que se presenten fallos son muy altas. 

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