jueves, 16 de enero de 2014

Batalla por los óvulos (Primera parte)

Algunas veces me he preguntado ¿por qué existen los sexos? No me refiero a ¿por qué los animales tienen sexo? la pregunta está enfocada en ¿por qué hay machos y hembras? ¿cómo fue que se originó la primer especie de seres vivos que necesitaba dos organismos para poder producir descendencia?

Para intentar responder a la pregunta inicial es necesario hacer dos aclaraciones importantes que permitirán acotar los conceptos e ideas que aquí se viertan. En primer lugar quiero señalar que, como mencionó Darwin, una de los principales motores de la evolución es la selección natural. Dicho de otra forma muy simple, el ambiente y los cambios que en él se presenten permitirá seleccionar las características favorables en los organismos, siempre y cuando estas características sean el resultado de la presencia de ciertos genes en el ADN, de esta forma los genes pueden ser heredados de una generación a otra. El segundo punto que conviene aclarar es que nos referiremos exclusivamente a los animales ya que las plantas y otros organismos, además de los animales, también presentan reproducción sexual. Sin embargo, las presiones que la selección natural ejerce sobre los animales es significativamente diferente a la del resto de los organismos.

Existen una gran cantidad de organismos que se reproducen de forma asexual, como en las bacterias que están formadas por una sola célula y que para reproducirse simplemente se dividen en dos, sin necesidad de la intervención de otros de sus congéneres. Las bacterias originadas por este mecanismo tienen el mismo material genético que aquellas que las originaron, o como se dice actualmente, son clones. Algo similar pasa con los hongos que se reproducen por gemación o mediante la generación de esporas y todos los demás organismos que se reproducen asexualmente, lo que significa que los hijos son idénticos a los padres desde el punto de vista genético. La reproducción asexual tiene sus ventajas ya que por un lado se invierte poca energía en la búsqueda de parejas y en el cuidado de las crías, sin embargo, la principal desventaja es que se ofrece poca o nula variabilidad con la cual se pueda hacer frente a los cambios en el ambiente.

Seguramente no tardó mucho tiempo desde que la vida se originó, en aparecer el intercambio genético. Las bacterias que se reproducen asexualmente, pueden intercambiar fragmentos de ADN mediante un fenómeno conocido como conjugación en donde una de ellas transfiere un segmento de su ADN a otra, de esta forma se genera la variabilidad que le permitirá a las futuras generaciones de bacterias tener elementos genéticos que les permitirán enfrentarse a las adversidades y a los posibles cambios en su ambiente.

A pesar de sus ventajas, con el paso del tiempo la reproducción asexual dio paso a la reproducción sexual. La razón por la que esto sucedió es muy sencilla, el ambiente está cambiando constantemente y las especies que no se adaptan a las nuevas condiciones se extinguen. Cualquier cambio en una especie repercute en condiciones menos favorables para las demás que comparten el hábitat. A esta idea se le conoce como la hipótesis de la Reina Roja, misma que fue inspirada en el libro de Lewis Carroll Alicia en el país de las maravillas. Cuando Alicia se encuentra con la Reina Roja sobre un tablero de ajedrez que cambia constantemente, la reina la sujeta de la mano y comienzan a correr, entonces la reina le explica a Alicia que para que todo siga igual ellas tienen que moverse a la misma velocidad que el cambio del tablero. Algo similar sucede con los seres vivos, ya que para poder adaptarse y sobrevivir en un ambiente que cambia constantemente, deben ser capaces de cambiar y adaptarse a la misma velocidad.

La mejor estrategia para poder cambiar y adaptarse al veleidoso ambiente es la reproducción sexual. La principal característica de este tipo de reproducción es que debe existir intercambio de ADN y este intercambio genera variabilidad y permite a los organismos expresar nuevas características físicas, fisiológicas o etológicas que les facilita la supervivencia. Sin embargo, la reproducción sexual tiene costos muy altos, incluso le puede costar la vida a los organismos sexuales como en el caso de la viuda negra o las mantis, pero las ventajas son mayores que los costos. De esto hablaré más adelante.


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