lunes, 20 de enero de 2014

Batalla por los óvulos (Tercera parte)

Como se mencionó anteriormente, la existencia de grandes cantidades de espermatozoides y de relativamente pocos óvulos, genera una competencia entre los machos por el acceso a las hembras y a sus valiosos óvulos para ser quien los fecunde. Dependiendo del momento en que se lleve a cabo, puede ser una competencia precopulatoria o una competencia postcopulatoria

Como su nombre lo indica, la competencia precopulatoria se presenta antes de la cópula. Ya se mencionaron algunos ejemplos de cómo se lleva a cabo esta competencia, puede ser cuando el macho despliega plumas grandes y coloridas, tiene adornos más grandes o simplemente es el que gana la pelea a sus rivales. Para ilustrar este tipo de competencia se puede recurrir a un ejemplo contrario, tal es el caso del pingüino emperador. En esta especie se forman parejas durante el periodo reproductivo, si bien, las parejas se van a separar una vez que las crías son independientes, tanto el macho como la hembra permanecen juntos mientras el huevo eclosiona y la cría no puede valerse por ella misma. La peculiaridad de esta especie es que hay más hembras que machos, por lo tanto son ellas quienes tienen que competir por conseguir al macho, por supuesto, esta pelea tiene sus momentos violentos. Pero una vez formada la pareja, no se van a separar hasta que termine la temporada de crianza.


Sin embargo, desde mi punto de vista, las estrategias postcopulatorias resultan más interesantes. Algunas de esas estrategias consisten en que, una vez depositados los espermatozoides, se evite a toda costa que otro macho también pueda depositarlos y así generar una competencia entre gametos en el interior del útero. Los perros constituyen un ejemplo de este tipo de estrategia ya que el macho posee una estructura que se inflama después de la cópula y evita que el pene sea retirado, de esta forma, impide que otro macho pueda penetrar a la hembra mientras que sus espermatozoides recorren el tracto reproductivo.

Otra estrategia similar pero más dramática se presenta en la especie de arañas conocida como viuda negra. En esta especie los machos son más pequeños que las hembras y una vez que terminan de depositar sus espermatozoides se lanza a las fauces de la hembra para que lo devore, de esta forma la hembra no aceptará a un nuevo macho y los espermatozoides del primero tendrán vía libre para llegar a los óvulos.


Tal vez una de las estrategias más interesante se puede observar en los chimpancés y sus enormes testículos... me explico. Los chimpancés están emparentados filogenéticamente con los gorilas, lo que quiere decir que son muy parecidos. Sin embargo, los gorilas son más grandes físicamente que los chimpancés, sin embargo, estos últimos tienen los testículos más grandes que los primeros. Esto es fácil de explicar porque los gorilas dominan con la fuerza física a las hembras y a los machos competidores, por eso, cuando el macho dominante copula con una de sus hembras puede estar seguro de que la cría le pertenece, con pocos espermatozoides asegura su descendencia. Sin embargo. Los chimpancés son más promiscuos y los machos tienen que producir muchos espermatozoides para asegurarse de que son los suyos y no los de otros quienes fertilizan a los óvulos.




También es interesante pensar que los humanos no estamos exentos de la batalla por los óvulos. La especie humana es el resultado de millones de años de evolución, por lo tanto, no escapa de la acción de la naturaleza. Casi todas y cada una de nuestras acciones, conscientes o inconscientes, tienen que ver con la selección sexual y la batalla por los óvulos.

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